jueves, 3 de julio de 2008

La Liberacion
El Angel Guardian


William Pérez, el ángel guardian de sus compañeros de cautiverio
Nació en La Guajira, es cabo del Ejército colombiano, con conocimientos básicos de enfermería, trabajó en un hospital militar de Bogotá y, según Íngrid Betancourt, él le salvo la vida.-->
BogotáNació en La Guajira, es cabo del Ejército colombiano, con conocimientos básicos de enfermería, trabajó en un hospital militar de Bogotá y, según Íngrid Betancourt, él le salvo la vida.William Pérez, de 36 años, nació en el departamento de La Guajira. Luego de ingresar a las filas oficiales fue trasladado al sur del país -en el caserío de El Billar, en el selvático departamento de Caquetá-, donde fue secuestrado el 2 de marzo de 1998, durante una toma rebelde."El fue mi enfermero en momentos en que estuve muy mal de salud. A él le quiero hacer un reconocimiento especial porque si no fuera por William, hoy no estaría aquí, fue esencial para mí", admitió Betancourt, aferrada a la mano del militar, rescatados ambos junto a otros 13 rehenes de la guerrilla de las Farc.Pérez, visiblemente enfermo, narró cómo la política su sumió en tal estado de depresión, que sus brazos se inmovilizaron y por momentos perdió el conocimiento. "Ella estaba muy debilitada y tocó colocarle mucho suero, alimentarla con cuidado porque ella no podía comer nada, todo lo que comía lo vomitaba", señaló."Yo le ayudaba a subir y a bajar porque ella no tenía ánimo ni para caminar. No podía caminar", enfatizó el joven que reveló que pese a que los rebeldes tenían en ocasiones medicamentos, no sabían usarlos. "La guerrilla tenía cosas ahí pero no sabía para qué era, entonces yo le pedía una cosa y otra para ir colocándole los medicamentos a Ingrid"."Algunas veces Ingrid me decía que se quería morir porque no veía solución. Estuvo muy enferma. Las pruebas de supervivencia que ustedes vieron y que escandalizaron al mundo ahí ya ella estaba mejorando, imagínense cómo llegó a estar", concluyó el militar.Este jueves, hasta la humilde casa de Carmen Medina, madre del militar, en la ciudad de Riohacha (norte) llegaron decenas de vecinos a felicitar a la señora. "Siento mucha alegría, no sé cómo decirlo, la satisfacción es grande y ustedes se pueden imaginar", dijo la mujer a medios locales."Mami, donde yo esté, siempre seguiré siendo un militar", escribió Pérez en una carta que le envió a su madre, como una prueba de fe de vida. Este jueves, William Pérez añadió que quiere volver a su Ejército pero como militar, ya nunca más como enfermero, lo que se vio forzado a ejercer durante el cautiverio.Junto a Pérez regresaron diez soldados y policías, la mayoría con más de diez años de cautiverio. Traían consigo las secuelas de una vida azarosa en la selva y las huellas de enfermedades como paludismo, leishmaniasis y desórdenes digestivos."Estamos muy enfermos pero estamos de pie porque volvimos a nacer. Quiero que nuestros compañeros que quedaron en la selva sepan que el momento de ellos está por venir. Que los esperamos y que trabajaremos por su liberación", dijo a su turno el subteniente Raimundo Malagón, secuestrado en agosto de 1998.Luego de un examen médico, los militares y policías fueron conducidos este jueves a los comandos del Ejército y la Policía donde recibieron el reconocimiento y fueron ovacionados por sus compañeros.*Con información de AFP