sábado, 14 de junio de 2008

LO QUE QUEDO Y NO RECORDAMOS DE UN 11 DE JUNIO

BATALLA NAVAL DE RIACHUELO – 11 de junio de 1865
Guerra del Paraguay.La escuadra aliada se encontraba anclada ene. Paraná, frente a las barrancas del Riachuelo, bajo Corrientes, para bloquear las acciones paraguayas.Para deshacerse del peligro, el mariscal López da órdenes de levar un ataque a la escuadra paraguaya desde Tres Bocas, al mando del capitán de navia Pedro Ignacion Meza, apoyado desde las barrancas del Riachuelo por el teniente de artillería José María Bruguez, al mando de 3.000 hombres y22 cañones de campaña.La acción comienza en la mañana del 11 de junio. Dos buques brasileros quedan fuera de combate pero los paraguayos no pueden completar la acción. Thompson comenta que “por un olvido no llevaron ganchos de abordaje y esta fue quizás la razón porque no pudieron tomar la escuadra brasilera”.Luego de encarnizada lucha de ocho horas, tres vapores paraguayos fueron echados a pique cuatro lanchas cañoneras quedaron en poder brasiles.En la acción intervino con un frágil lanchón el sargento mayor José María Fariña, el héroe de Itapirú. El capitán Meza cayo gravemente herido y trasladado a Humaitá, murió el 28 de junio.Fuente:García mellid. Atilio. "Proceso a los falsificadores de la historias del Paraguay
COMBATE DE LOS POZOS - 11 de junio de 1826
AntecedentesEn 1825 el gobierno del Imperio del Brasil tras alegar que las Provincias Unidas del Río de la Plata apoyaron el desembarco de los Treinta y Tres Orientales, reforzó sus tropas en la Provincia Oriental y declaró bloqueados todos los puertos de las Provincias Unidas. Consecuentemente el 4 de noviembre de 1825 el general Juan Gregorio de Las Heras declaró rotas las relaciones diplomáticas con el Brasil y acto seguido el Imperio declaró la guerra, el 10 de diciembre de 1825, la cual duró tres años.Por su parte el gobierno de Buenos Aires reconcentró en la costa del Uruguay un cuerpo de ejército a las órdenes del general Martín Rodríguez; hizo construir algunas baterías sobre el Paraná bajo la dirección del mayor Martiniano Chilavert, y confió al coronel Guillermo Brown el mando de una corta flotilla, la cual se aumentó algunos meses después por una suscripción de los ciudadanos pudientes[1]. Esta última medida era tanto más urgente por cuanto el Imperio dominaba los ríos de la Plata, Uruguay y Paraná, por haber fortificado la Colonia y Martín García y porque hacía efectivo el bloqueo con una escuadra poderosa. Y mientras la atención se contraía a lo largo de los ríos que limitaban por el lado argentino lo que, según todas las probabilidades, sería el teatro de la guerra, el Imperio preparaba una invasión por la costa sur de Buenos Aires y trabajaba en su favor el ánimo de algunos caciques de los indios que permanecían en son de guerra desde la última expedición del general Rodríguez. Apercibido de ello el gobierno se apresuró a conjugar ese doble peligro que podría reducir el territorio de Buenos Aires a los extremos más difíciles.